Así se crea una aplicación Web

Resumen.

Probablemente más de una vez se haya preguntado cómo se crea una aplicación Web. Pues bien, en este artículo vamos a explicar de manera concisa cómo hemos creado nuestra aplicación para ofrecer la financiación de sus proyectos Web. No entraremos en la programación en cuanto tal, sino en su planificación, desarrollo y la oferta al cliente.

Artículo.

Cuando deseamos crear una aplicación Web, lo primero es determinar su objetivo, qué queremos que haga esta aplicación y cómo queremos que lo haga. El objetivo es que nuestros clientes, una vez conocido su presupuesto, puedan calcular ellos mismos el plan de financiación que mejor se ajusta a su situación.

Dado que la financiación la realiza ArtesaniaWeb.ES, y no una entidad financiera, lo primero que hacemos es dividir la totalidad del presupuesto en dos partes, una que corresponde al pago inicial o entrada, y otra que corresponde al resto del presupuesto, que será la cantidad a financiar. Una vez hechos estos cálculos en Excel, tenemos que trasladar todo esto a PHP, que es el lenguaje que usamos para programar nuestras aplicaciones.

Ahora toca calcular el importe de la cuota mensual. Decidimos hacerlo según un interés fijo y cuotas constantes. Para eso, volvemos a Excel, y buscamos la función que nos da este cálculo. Una vez hecho esto, y comprobado que el cálculo es el correcto, tenemos que buscar la fórmula matemática que nos permite hacer este cálculo, para así poder trasladar estos cálculos a PHP. Al ejecutar nuestra fórmula en PHP, comparamos que los resultados son los mismos que nos ofrece Excel. Si coinciden, todo está bien.

Ahora que ya tenemos el procedimiento de cálculo, tenemos que implementar todo eso en nuestro sitio Web. Tenemos que darle una forma gráfica que encaje en el diseño de nuestro sitio, y sea sencilla e intuitiva para el cliente interesado. Esto supone implementar un método de validación de entrada de datos, un rango de datos que se considerarán válidos…

Y listo, ya tenemos nuestra aplicación de cálculo para planes de financiación. Sencillo, ¿verdad? Pues sí, pero no tanto como parece. Piense el lector que para poder hacer todo esto es preciso tener una formación en Excel, también podría haberse hecho de manera manual, pero hubiese sido preciso mucho más tiempo. Al final, y a modo de resumen, la planificación para poder hacer la programación se ha llevado más del 50% de tiempo, la programación dinámica de la aplicación, un 25% y el 25% del tiempo restante, se lo ha llevado el diseño de los aspectos gráficos (la forma en que un cliente ve plasmado su modelo de financiación en pantalla).

Pero aquí no queda todo, queda otra parte que el cliente no ve, el área de financiación interna. Pero, ¿para que tener otra área de financiación interna? Piense que este es un modelo de financiación general, el modelo de financiación que aplicaremos en el 95% de los casos. Pero piense usted en un cliente al que se le han montado 5 sitios Web en el último año, o piense en el desarrollo de un megaproyecto Web o uno de gran complejidad en términos de programación, o, sencillamente, que su coste supera los baremos más habituales dentro de nuestra clientela. Entonces tendremos que poder hacer un presupuesto altamente personalizado. Para ello debemos tener la flexibilidad máxima. Imaginemos un proyecto Web por un importe de 30.000 €, ¿sería justo aplicarle el mismo interés si la entrada inicial es el 25, el 50 o el 75%?, ¿sería justo aplicar el mismo interés si el cliente financia su proyecto a 1 año o a 4 años? Está claro que la respuesta es no. Por eso debemos tener un modelo de cálculo de financiación donde podamos introducir diferentes tipos de interés, o calcular el descuento de intereses en función de los pagos anticipados, lo que nos obliga a generar cuadros de amortización en .pdf. Con todo esto, esta aplicación ha requerido más de 40 horas de trabajo, más de una semana laborable integra.

Dicho todo esto, ahora el lector se estará haciendo una gran pregunta, ¿cuánto vale una aplicación así? Si le decimos que un precio justo seria unos 750 €, probablemente el lector se llevará las manos a la cabeza. Pero ese sería su precio justo en función del tiempo necesario para poder diseñarla, programarla y darle formato. No obstante, esta aplicación concreta se puede ofrecer por menos de ese importe. El motivo es simple: hay muchos potenciales clientes para este tipo de aplicación. Desde la Web de una agencia inmobiliaria para poder simular el coste de las hipotecas, hasta un negocio de ventas de automóviles o una tienda de informática. Todos ellos precisan en mayor o menor medida de planes de financiación, y para cada uno de ellos, se puede hacer una determinada personalización.

Pero no solo eso, ¿es legítimo hacer un descuento en alguna aplicación en función del coste total del proyecto Web? Como el lector puede imaginar, no es lo mismo un proyecto Web de 900€, que uno de 2500€ o de 4000€. Lógicamente en el primero, hacer descuentos, puede resultar peliagudo, en el segundo, puede ser plausible, en el tercero, puede ser casi obligatorio.
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